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Opinión 10/01/2018 1:18 pm

2.018, un año crucial para Venezuela 

Lo único que funciona “eficientemente” en Venezuela es la estructura político-institucional que puso a funcionar el gobierno para mantener el poder, pero todo lo demás está paralizado porque durante 18 años la actual élite gobernante ha convertido este país en uno con la más alta inflación, los mayores índices de criminalidad y con los peores servicios públicos del mundo entero y vivimos la extraña paradoja de ser una nación con mucho petróleo pero sin gasolina para el uso interno, abastos sin comida accesible, farmacias sin medicinas, carnicerías sin carne, panaderías sin pan, bancos sin dinero en efectivo, carreteras sin asfaltos, hospitales sin insumos médicos, enfermos sin cura, niños sin futuro, ancianos sin esperanzas de una vida digna,  jóvenes sin Patria, aeropuertos sin líneas aéreas, salarios sin capacidad de compra, corruptos sin cárcel y un gobierno sin mayoría popular.

Sin embargo, el andamiaje institucional que se hilvanó desde el poder ejecutivo nacional para ejercer un control férreo sobre los demás poderes públicos ha sido la clave para impedir que se haya producido un cambio radical a pesar del deseo mayoritario de los venezolanos y de la espantosa crisis económica, social y política; pero en este año que comienza se podrían desencadenar una serie de eventos que serían cruciales para el futuro del país.

El más seguro y esperado escenario es la elección presidencial porque este 2.018 vence el periodo constitucional del mandato de Maduro y aunque no se tiene el cronograma exacto, es probable que sea la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente la instancia que ordene al CNE la organización y fecha de estos comicios y cuyo resultado no es de fácil vaticinio debido a que tanto el gobierno como la conducción política de la oposición están en su peor momento como para presentar un candidato presidencial con opciones claras de triunfo.

Es posible que la convocatoria a las presidenciales se realice en poco tiempo a propósito de la indefinición de un candidato unitario opositor; y si es así, el oficialismo presentaría a Maduro como su candidato; pero este ventajismo temporal tampoco es garantía de triunfo debido a los altos niveles de rechazo que tiene el actual presidente y ese descontento puede ser capitalizado en pocos días por un candidato que represente una alternativa viable y atractiva y con un programa económico de emergencia que despierte las esperanzas de las mayorías en la necesidad de un cambio urgente.

Si la convocatoria se realiza para finales de este año sería peor para el gobierno debido a que se agravará la situación económica y le daría más tiempo a la oposición para elegir a un candidato unitario mediante elecciones primarias abiertas y con lo cual la derrota electoral sería segura para el gobierno; sin embargo, en el tiempo que sean las elecciones, la oficialización de la compra ilegal de votos a través de bonos electorales será el principal argumento que usará el oficialismo para tratar de revertir la tendencia del rechazo y la abstención electoral seguirá siendo su principal aliado más que el número de sus seguidores porque su base electoral no alcanza los 6 millones de votos de los casi 20 millones de electores inscritos para votar.

Aunque no se descartan otros escenarios, todos significan una amenaza para la paz de la República porque tanto un Golpe de Estado como una invasión militar representarían entrar en un túnel político del que no se podrá salir en el corto plazo y con consecuencias fatales inimaginables; sin embargo, la frustración y el desespero por la hiperinflación y su esperado aumento, está originando un peligroso sentimiento en muchos venezolanos de que cualquier cosa sería preferible a la actual tragedia.

LORENZO MENDOZA, PRESIDENTE?. La opción presidencial del empresario Lorenzo Mendoza se está consolidando en buena parte de la opinión pública venezolana debido a la fragilidad del actual liderazgo opositor y a la gravedad de la crisis económica; y aunque el dueño de las empresas Polar no ha hecho públicas sus aspiraciones, las encuestadoras le tienen un seguimiento casi a diario para evaluar el crecimiento en la intención del voto. Esta potencial candidatura está siendo incómoda tanto para el gobierno como para los sectores conservadores de la oposición porque está surgiendo de un sentimiento espontáneo y estos fenómenos sociológicos son incontrolables  debido a que mientras más los atacan, agarran más fuerza. No se descarta que surja un gran movimiento ciudadano que le pida a Mendoza que haga algo por un país que le ha dado todo, pero no será fácil tomar una decisión porque la primera medida del gobierno podría ser la expropiación de sus tantas empresas para meterle miedo y desista; sin embargo, sería una jugada temeraria porque podría despertar un mayor apoyo del que tiene actualmente. El gobierno tratará de descalificar esta opción diciendo que se trata de un capitalista salvaje al que no les importa los pobres, pero la realidad es que si no es por los productos de las empresas Polar los venezolanos estuviéramos en una peor situación y la hambruna fuera mayor porque a falta de producción nacional lo poco que se consigue lleva la marca de Lorenzo Mendoza. Podría pasar en Venezuela lo que en Chile o Argentina, donde un empresario es presidente de la nación?. No sé, pero lo que es seguro es que su imagen está en el ambiente y hay quienes creen que su candidatura debe ser producto de un gran consenso nacional, sin primarias y sin macollas…

Sergio Graffe

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