La Venezuela agraria y sus dones

El territorio venezolano en toda su extensión representa una riqueza envidiable y potencial a ser explotada en los diferentes ejes de desarrollo

En los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX, Venezuela se caracterizaba por exportar diferentes rubros como el cacao, algodón y otros, así como ciertas variedades de ganado; cultivo como el café, que a pesar de no ser autóctono, permitió el crecimiento y desarrollo de diferentes regiones del país gracias a la fertilidad de sus tierras, el mismo que alcanzó su pico de producción aproximadamente en el año 1919 con 82.000 toneladas, una etapa que terminó siendo susceptible ante la aparición y deslumbramiento de la explotación petrolera.

El territorio venezolano en toda su extensión representa una riqueza envidiable y potencial a ser explotada en los diferentes ejes de desarrollo. De éste potencial no se escapa su suelo, el cual ha demostrado vasta fertilidad agrícola en cuanto a sus especies endógenas e incluso exógenas, como lo es el café que, siendo una especie traída desde el exterior, llegó a posicionarse como el rubro más exportado y sostén de la economía venezolana.

El territorio venezolano cuenta con recursos naturales y materia prima tan diversa que hoy día pudiera competir con otras naciones cuyas economías se sustentan en algunos de estos bienes. Sin embargo, en un periodo estimado desde 1830 hasta 1925 aproximadamente, se puede decir que sus pobladores se dedicaron a trabajar la tierra, logrando con técnicas y medios medianamente rudimentarios producir alimentos suficientes para cubrir su propia demanda y aún más de ella, convirtiéndose en el motor de la economía venezolana; siendo desplazada vertiginosamente por la aparición del petróleo.

Por otra parte, se puede reconocer que su potencial ampliamente puesto a prueba sigue siendo subutilizada, tal como es señalado.

«En la actualidad, esos espacios agrarios ligado a la evolución de la agricultura, no ha podido representar un papel protagónico en cuanto a la mejor utilización de estos espacios, ya que la mayoría de las tierras aptas para el desarrollo agrícola se encuentran ociosas y no se han implementado políticas y seguimientos acordes para una evolución satisfactorias y buena utilización de estos espacios agrícolas. Venezuela tiene una extensión agrícola de 31.238.155, representando un 34.1 % de la extensión del territorio, lo que demuestra la condición de subutilización en la cual se encuentra el espacio agrícola venezolano”.

Resulta curioso que los gobiernos quienes quisieron darle mayor relevancia al desarrollo agrícola en nuestro país fueron atacados y derrocados a través de golpes de Estado, considerando que éstas políticas no solo buscaban la forma de darle mayor participación y fuerza al campesinado, sino que restarían influencia a la comercialización del crudo como único motor de la economía del país; manteniéndonos subordinados a las empresas transnacionales y a la dependencia del petróleo.

Años más tarde, el 13 de Noviembre de 2001, entró en vigencia la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario por iniciativa del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, con la cual se procura radicalizar los controles por parte del Estado venezolano, que podrían disponer a partir de éste momento de las tierras presumiblemente ociosas y ser adjudicadas a los pobladores que se dedicasen a ésa actividad, erradicando progresivamente el latifundismo. Iniciativa que no tardó en coincidir con el levantamiento militar y golpe de Estado que se presenció el año siguiente.

Al parecer, los escenarios políticos tienden a favorecer los consorcios de los terratenientes, promoviendo los latifundios e impidiendo el potenciamiento de políticas públicas que favorezcan al campesinado y a la reaparición de una nueva Venezuela agro productiva, que permita a ésta nación una verdadera diversificación económica y de su modelo de desarrollo.

Alexis B. Bustamante

aporrea.org

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