Los recientes anuncios de creación de milicias obreras y de armar a los trabajadores desde el Poder Ejecutivo, tienen el objetivo preciso de propagar cortinas de humo ante el tenso clima laboral presente en toda la geografía nacional
Froilán Barrios Nieves *
En la tradición marxista y en la experiencia de la Revolución Rusa el armamento y la conformación de milicias obreras tuvo como misión lograr un Gobierno popular, consolidar las libertades públicas y preparar la elección y reunión de una asamblea constituyente elegida democráticamente, mientras trataba de restablecer el orden en la capital, aunque ya el 4 de marzo/ 17 de marzo de 1917 el consejo lo formaban cerca de 3000 delegados (2000 de ellos soldados) y 39 miembros del comité ejecutivo. Su origen fue la democracia obrera y su destino final ser el engranaje opresor del estado soviético-estalinista expropiador de todo género de libertades
Los recientes anuncios de creación de milicias obreras y de armar a los trabajadores desde el Poder Ejecutivo, tienen el objetivo preciso de propagar cortinas de humo ante el tenso clima laboral presente en toda la geografía nacional y de controlar bajo la disciplina militar la protesta diaria por violaciones a convenios de trabajo y a los sindicatos.
Ahora bien la iniciativa gubernamental no es nueva, desde el gobierno del extinto Presidente Hugo Chávez (2008) se anunció la creación de milicias en las Empresas del Estado, Ministerios e instituciones públicas, cuantificándose mas de 200.000 trabajadores quienes reciben entrenamiento militar ante probables invasiones del imperio, recordemos el cuento de la guerra asimétrica ante el posible asalto a las instalaciones petroleras de Paraguaná. De hecho bajo el concepto de reservas, patrullas, milicias se organiza a trabajadores militantes del PSUV para impedir paros, y justas movilizaciones de protesta ante la creciente precarización laboral.
De allí que el armamento no es nada nuevo en sectores laborales, veamos el caso en Guayana de La Muralla Roja ha sido brutal contra los trabajadores y dirigentes sindicales de Bauxilum, Venalum, Ferrominera (2011). La mayoría de ellos eran hace poco fervorosos militantes del sindicalismo oficialista, así lo planteaba un militante del Control Obrero, al manifestar su desengaño ante la actitud del Presidente de Bauxilum, de la actual gobernadora del estado Monagas golpeando al personal, para luego festejar con parrilla la hazaña de enviar a la clínica a 8 de sus compañeros de trabajo.
Lo curioso es que en nombre del Socialismo, la Revolución y el obrerismo se ataca despiadadamente toda posición contraria a la aberrante política estatista, de desconocer contratos colectivos, el diálogo sindical, desmantelar la prosperidad laboral, catalogando como privilegios de la burguesía y ser un delito tener servicios de salud óptimos o institutos educativos de calidad para los hijos.
En resumen el objetivo es anular con los conceptos militares la autonomía y la libertad sindical, ésta establece el diálogo social, el reconocimiento igualitario de las partes para dirimir conflictos entre trabajadores y patronos, la institución militar exige obediencia al superior. Aniquilar el potencial de los trabajadores y de los sindicatos es la estrategia gubernamental.
* Movimiento Laborista








