
En un trayecto de menos de 500 metros en la carretera Panamericana, es posible divisar hasta tres cadáveres de perros callejeros que fueron arrollados por conductores a alta velocidad, sin que ninguna autoridad parezca darle importancia al asunto, según denuncian los vecinos de Carrizal y Los Salias.
Es frecuente ver como los canes intentan cruzar la vía ignorando el peligro que corren, pero dependiendo de la velocidad a la que se trasladen los conductores y su sensibilidad o falta de ella ante la vida de los animales, los perritos logran llegar al otro lado o fallecen en el intento.
“Es una crueldad que los carros no se paren cuando un perrito intenta cruzar la calle, ellos no saben, no piensan como nosotros y pasan confiados, luego se asustan por las luces o cornetas y quedan desconcertados“ afirmó Eduardo Mendoza, habitante de Montaña Alta que ha sido testigo de arrollamientos en múltiples ocasiones.
Para Mendoza, se trata de un asunto de concienciación hacia la población, que podría solucionarse con campañas dirigidas a los conductores, donde se les hable y haga entender el valor de la vida de otro ser vivo.
El problema no termina allí, porque además de ser arrollados, los cuerpos de los animalitos se descomponen en el sitio donde son atropellados, al punto de ser consumidos por moscas y gusanos, pues no existe un ente encargado de recogerlos, mucho menos de sepultarlos.
También los felinos
No solo perritos callejeros son víctimas de la velocidad e inconsciencia en el asfalto, cada vez se hace más frecuente la presencia de cuerpos de gatos que también fueron pisados por las ruedas de algún vehículo, y al igual que los canes, quedan en el lugar hasta su descomposición.
Carlos Peña – [email protected] / @Litozz









